Desde un pequeño pueblo asturiano hasta convertirse en policía en la ciudad de Nueva York,
Enrique Balbín ha llevado una vida marcada por el servicio, la acción y la discreción. Ha
trabajado como asesor de seguridad para estrellas de Hollywood, ha colaborado en
operaciones antiterroristas en Europa y hoy, ya jubilado del cuerpo, sigue activo como
detective privado en EE. UU.