Su simpatía natural y la maestría al rasgar las cuerdas de su laúd me atraparon desde las primeras palabras, el catedrático Efraín Amador Piñeiro, compositor, guitarrista y maestro de música, fundó la Escuela Cubana del Tres y el Laúd, en la década del 70.
Estos preceptores convirtieron instrumentos populares en cultos, y le dieron a la academia el sabor tradicional de los campos cubanos. Junto a su esposa, la profesora de piano Carmen Oropesa, creó todos los textos y medios que hoy se utilizan en la enseñanza elemental, media y superior de la que son metodólogos nacionales. Por Leticia Guerra Quesada