A la organización Nada Crece a la Sombra, que a partir de 2018 empezó a entrar a las cárceles con el objetivo de promover en los presos el alejamiento del mundo del delito a través de medidas socioeducativas, le cerraron la canilla de dinero del Estado que desde hacía años la regaba como a una planta.
Las movidas de marketing, la buena prensa y la connivencia de las autoridades de turno nacionales y departamentales hicieron que esta organización -con la gestora cultural Denisse Legrand como cara visible- facturara millones de pesos por trabajos que jamás hizo, o hizo parcialmente.
El control estatal sobre lo actuado por Nada Crece a la Sombra brilló por su ausencia, tanto en la última administración frenteamplista como en el primer año de gobierno de Luis Lacalle Pou, lo que posibilitó que la organización se fuera expandiendo en sus tareas como “intermediaria” bajo un esquema irregular, de contratos en negro y calesitas de dinero.
Así Nos Va investigó el accionar de Nada Crece a la Sombra durante los últimos tres años y medio. Escuchá el informe: