Parafraseando a Nicolás Guillén, Poeta Nacional, tendríamos que decir “tiene lo que tenía que tener”, al referimos a la Máster Silvia Alderete Abreu.
Y es que en el homenaje ofrecido a esta destacada educadora y comunicadora en el Museo Casa Natal José Antonio Echeverría, no faltaron los agradecimientos, anécdotas y recuentos de aquellos que fueron sus alumnos y compañeros de trabajo a lo largo de su fructífera vida, que cuenta ya 53 años frente al alumnado.
Para la profe el No está vedado como respuesta ante las convocatorias de sus alumnos o vecinos, predicar con el ejemplo es su máxima y por eso hoy no alcanzaba el tiempo para que todos le agradecieran a través de la música, el canto o la oratoria toda la huella dejada en ellos.
Silvia sugirió el nombre del coro Sapito y Sapón dirigido por la profesora Dalila, vinculado a la filial Nicolás Guillén. En su repertorio aparecen poemas musicalizados de Guillén y también integran el lenguaje de señas en sus interpretaciones.
Hacen falta muchas Silvias, para que el magisterio hoy se convierta en una cantera de sabiduría y dedicación atemperado a estos tiempos.