La defensa de la tierra de cada cual está atrayendo cada vez a más electores, que apuestan por formaciones regionalistas o nacionalistas que en no pocas ocasiones se convierten en llave de gobiernos locales y autonómicos, además de condicionar los pactos estatales. También en Canarias se confirma esa tendencia de reivindicar lo propio frente a las tradicionales opciones estatalistas. De hecho, la confrontación Canarias-Estado es tan importante a efectos electorales como lo es la dialéctica izquierda-derecha. A los ya existentes, se suman nuevos partidos que anteponen los intereses canarios a los comunes.