Ricardo Ortega rehizo el retrato robot de Antonio Anglés para intetar localizarle 28 años después del asesinato de las niñas de Alcasser. Lo hizo a través del Instituto de Formación Profesional en Ciencias Forenses con el objetivo de reabrir el caso y seguir su pista al presunto asesino. Ortega es forense experto en tecnología biomédica y ahora centra su trabajo en analizar de qué modo se producen las lesiones en los cuerpos de los menores de edad que sufren estas agresiones y abusos sexuales. Lo hace reconstruyendo esas lesiones para determinar el origen.