Si algo caracteriza a Zapatero es la convicción y claridad con que defiende sus ideas. Es elocuente y persuasivo. Tiene también la capacidad de separar con destreza el trigo de la paja, el ruido de la palabra. Habla de valores y de principios en un mar de argumentarios mediocres y cruce de descalificaciones, pero tira de ironía fina y lengua afilada cuando repele los ataques de sus adversarios.