Más de 18 meses construyendo la plataforma en Shanghái, en el astillero chino Huarun Dadong Dockyard, donde se han encontrado con numerosos problemas, entre ellos la piratería que incluso la tienen contemplada en los seguros y contratos, precisamente para asegurar el dique a la salida y en el tránsito, entre otras, por el estrecho de Ormuz. Aquí empezó una de las complicaciones del proyecto, porque tras el estallido de la guerra de Irán y Estados Unidos, según ha explicado Rafael Rolo, consejero de Tenerife ShipYards.