Hay historias que uno escucha y piensa que están muy lejos, en otros países, en otras películas. Pero a veces las tenemos mucho más cerca de lo que imaginamos. A veces pasan aquí al lado. Hoy vamos a hablar de un espía. De alguien que trabajó en el servicio secreto español, que fue acusado de vender información a Rusia. Y que, en un momento de su vida, decidió empezar de nuevo en Tenerife, concretamente en el Puerto de la Cruz. Formó una familia, montó una ONG. Intentó llevar una vida normal hasta que una noche todo cambió. Volvieron las sospechas, la vigilancia y acabó detenido en su propia casa. A partir de esta historia completamente real nace “No me llames traidor”, el último libro de Fernando Rueda.