La desclasificación de los documentos del 23-F es una buena noticia.
Ninguna democracia sólida puede mantener bajo llave uno de los episodios
más dramáticos y peligrosos de su historia. Cuarenta y cinco años
después, abrir al público los secretos no debilita la democracia: la
refuerza. El 23-F es un símbolo poderoso. Y los documentos
desclasificados desmontan alguna teoría conspirativa y refuerzan la idea
ya conocida de que el rey Juan Carlos se opuso con rotundidad al golpe y
fue decisivo para frenarlo.