El dicho popular que advierte que las imprudencias se pagan está a la orden
del día en Canarias. Llevamos todo un año dando malas noticias al respecto,
contando fallecimientos que se podrían haber evitado por actitudes temerarias de
quienes hacen oídos sordos a las alertas institucionales sobre las consecuencias
de acercarnos a la costa cuando el clima es adverso.