En el año 2012, se dio cuenta de que tenía como unos 10 discos cajoneados con canciones grabadas y producidas y que solo había publicado uno, que fue Cambalache, en el 2005, por el Club del Disco. Era difícil editar y el tema de la compartida, por internet, para él todavía era incipiente. ¿Qué hizo? Empezó a pasar todas sus canciones a mp3 y a regalar sus canciones por mail a quienes se las pedía. Un poco antes, con su primer cd solista “Cuaderno abierto” (2002), su modo de accionar ya se perfilaba distinto. En ese entonces, recuerda que compró 100 cd, los copió y los regaló. Estos días nos contaba que además de abrir camino y difusión, para él hace sentido sobre todo porque cierra el ciclo de la comunicación, “esa magia que me hizo ponerme a componer llegue a destino”, asume. Con este nivel de artista hablamos hoy.