El evangelio de hoy nos da pie para preguntarnos para qué vino Jesús hasta nosotros. Una vez más, hay que decir que vino para quitarnos nuestros males, para dar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos y la libertad a los oprimidos. En positivo, para señalarnos el camino del bien.