Reflexión a cargo del Pbro. Doc. Mario Alberto Haller, presidente de la Sociedad Argentina de Liturgia (SAL).
Jesús conoce mi debilidad. Él sabe que tengo dudas, que a veces no confío lo suficiente. Sabe que el dolor, la tristeza, las dificultades me invaden y me cuesta acudir a Él, abandonarme en sus brazos.