En la vida, la mayoría de las veces uno no se siente siempre feliz y pleno, radiante y desbordante; al contrario, la rutina, el estrés, las presiones y las innumerables dificultades y conflictos de la existencia erosionan tanto nuestras limitadas energías que, en general, suspiramos por la felicidad como si fuera un imposible, una quimera, un espejismo, una utopía, un anhelo irrealizable, un sueño inalcanzable.