Pintar cuadros, armar rompecabezas, tejer, cocinar, montar en bicicleta, leer, hacer ejercicio, jugar ajedrez, tocar algún instrumento musical, coleccionar objetos, escribir poemas, viajar… cualquier cosa que te saque de la rutina diaria es un espacio que debes aprovechar para usar al máximo tus cualidades y perfeccionar tus talentos.