Cuando a fines del siglo XIX mi bisabuelo Pietro dejó su pueblo natal de Rosciolo, en Italia, para aventurarse a la conquista de un futuro mejor, no traía en sus valijas más que determinación y su pasión por la vitivinicultura. Y al establecerse en Cafayate, tierra de vides y buen sol, marcó para siempre el destino de los que hoy, llevamos su sangre.
Dos de sus hijos, Benjamín Andrés y Pedro Moisés, siguiendo sus pasos, con tenacidad y trabajo se convirtieron en referentes de su época al hacerse cargo de la tradicional bodega “El Tránsito” en el año 1942.