Los operativos se realizaron en campos de Pozo Borrado y Tostado. Las víctimas, entre ellas dos adolescentes, vivían en carpas de nylon, sin agua potable ni baños, y trabajaban de lunes a lunes. El jefe de la Región 5 de Trata de Personas, Lucas Musuruana, advirtió que “el delito de trata vulnera derechos y la voluntad de las víctimas estaba viciada”.