La palabra abarca desde el fallecimiento de un ser querido hasta la pérdida de un trabajo, cambios de estatus profesional, cambio de ciudad, una ruptura sentimental, pérdida de un proceso judicial iniciado hace mucho tiempo, tratamiento de las adicciones, etc.
Si nos fijamos, el cambio o mejor dicho las pérdidas es algo frecuente en nuestra vida. Continuamente estamos ganando, pero también estamos perdiendo. Esas pérdidas son las que tenemos aceptar.
En todos los casos mencionados anteriormente, es frecuente sentir ansiedad, miedo, dudas, preguntas sin respuesta, negación, tristeza, bloqueo emocional, sentimiento de culpa, etc. Todas esas situaciones suponen una herida y como toda herida necesita su proceso de cicatrización.