Cristina, su madre y su hijo con dependencia iban a ser deshauciados este
lunes de una vivienda situada en la calle Alfauir de Gandia por impago
de alquiler. El precio del piso, 700 euros mensuales por una vivienda de
menos de 60 metros cuadrados, resultaba inasumible para la familia. Con
un salario inferior a los 1.000 euros, Cristina no logra hacer frente a
todos los gastos básicos.