Política: Fe, Secta o doctrina
Cuando la política se convierte en dogma
En el manual básico de cualquier sistema democrático, existe una premisa que rara vez se cuestiona por su obviedad: el ciudadano observa los hechos, procesa la información y, finalmente, emite un juicio político. Es un proceso lineal que nace en la realidad y termina en la urna. Sin embargo, en la España contemporánea, este mecanismo parece haber sufrido una avería crítica. La realidad ya no es el origen del juicio, sino un obstáculo que debe ser sorteado para proteger la fe en el líder.
Estamos asistiendo a la transformación del votante en feligrés. Cuando un sector del electorado renuncia a su propia capacidad de observación para esperar la interpretación oficial de "lo que sus ojos acaban de ver", la política abandona el terreno de la gestión y el debate para adentrarse en la psicología de las sectas.