"Hay lugares que no son solo lugares. Son fronteras invisibles entre lo que fuimos y lo que podemos llegar a ser. Uno de ellos es Ellis Island, esa pequeña isla frente a Nueva York que durante décadas fue la puerta de entrada a Estados Unidos y también un laboratorio social donde se ensayaron ideas que aún hoy nos persiguen. Y es que, el concepto moderno de inteligencia no surgió solo en laboratorios o universidades, sino también en espacios de control migratorio. Lugares donde miles de personas eran observadas, clasificadas y juzgadas. Para entenderlo, hay que viajar a finales del siglo XIX. Entre 1892 y 1954, más de 12 millones de inmigrantes pasaron por Ellis Island, sometidos a inspecciones médicas, legales y, en cierto modo, también mentales.
Aquella isla era una maquinaria burocrática diseñada para decidir quién merecía entrar y quién no. Un sistema que funcionaba con rapidez —a veces en cuestión de horas— pero que podía marcar una vida entera. En ese escenario de clasificación masiva de seres humanos, surge una obsesión por medir la inteligencia. No se trataba solo de saber si alguien estaba sano o tenía papeles en regla. Se trataba de algo más profundo —y más peligroso—: determinar si esa persona sería útil, productiva o una carga...
El conocer el pasado no es un ejercicio erudito. La historia de la humanidad es, en muy buena medida, la historia de cómo los seres humanos se han movido, se han quedado, han sido obligados a moverse y han obligado a otros a moverse. La migración es un motor fundamental de cambio, pero no es el único ni el definitorio en todas las épocas. Una realidad que no puede ocultarnos que, en el siglo XXI, un número creciente de flujos masivos son inducidos deliberadamente por Estados como instrumento de coerción geopolítica, y donde algunos discursos políticos pretenden velar por la compleja realidad que estamos viviendo. Decir "la historia es migración" puede servir para humanizar al migrante y combatir prejuicios; pero oculta que hoy muchos migrantes son, en buena medida, peones involuntarios en tableros geopolíticos que nada tienen que ver con la libertad o la búsqueda de futuro que la frase suele evocar."