¿Cuándo debemos lavarnos los dientes por la mañana, antes o después de desayunar? La respuesta a esta pregunta no es sencilla. Durante la noche, la boca deja de realizar su autolimpieza natural. La saliva disminuye, la lengua no arrastra restos y las bacterias proliferan con más facilidad. Por eso, al despertar, la carga bacteriana es mayor. En personas sanas, lo habitual es desayunar y cepillarse después, pero Sorín Caltea de Dental Caltea, explica que en determinados casos sí es recomendable realizar un cepillado muy suave nada más levantarse, especialmente en personas con patologías cardíacas, pacientes oncológicos o trasplantados. El objetivo no es tener la boca “fresca”, sino reducir la carga bacteriana y evitar que un pequeño sangrado de encías permita el paso de bacterias al torrente sanguíneo.