La isla ya tiene problemas con otros como los residuos peligrosos, como el amianto, para los que no existe una empresa autorizada y que requiere de protocolos de seguridad específicos. Ahora se suman también el textil. La Fundación Isonorte dejará de recoger la ropa usada retirando los sesenta contenedores blancos distribuidos por la isla y en los que la población dejaba todo tipo de prendas.
Esta recogida suma doscientas toneladas al año, sin embargo, una parte importante de esa ropa no tiene valor comercial, por lo que es desechada. Esto, según explica Eduardo Calderón, responsable de Isonorte, supone un coste a la Fundación de más de cinco mil euros mensuales, algo inasumible para una organizació