Para Alfonso Montesdeoca, director de la Reserva de la Biosfera y uno de los buzos más veteranos de la isla, las esculturas son valiosas aunque no se vean, porque lo invisible también tiene valor. "El valor es un concepto engañoso. El oro y los diamantes, por ejemplo, son químicamente inertes, no alimentan, no oxigenan, no regeneran la vida, pero les atribuimos un valor inmenso. En cambio, el agua de mar, los arrecife, los fondos marinos sostienen literalmente el equilibrio del planeta. Sin embargo, en nuestra economía tienen poco o ningún precio. Nuestros fondos submarinos son un tesoro que muchos no conocen", explica.