Pensar el rostro como lienzo, pero no como uno en blanco sino como texto, como lugar donde se narran nuestras propias historias y nuestra identidad. Este fue el punto de partida, junto a la artista visual Sharon Soe, para una conversación muy enriquecedora alrededor de la rutina de maquillarse y que revela una serie de ideas poco comunes, pero reveladoras, a la luz de un mundo digital en el que el maquillaje trasciende la materia y permea cada vez más momentos de nuestra vida.