Lugo se prepara para una nueva edición del Arde Lucus y, como cada junio, miles de personas ultiman sus caracterizaciones para viajar dos mil años atrás en el tiempo. Más allá de túnicas, sandalias o joyas, hay un elemento clave que cada vez gana más protagonismo: el peinado. Porque en la antigua Lucus Augusti, el cabello también hablaba de identidad, estatus y moda.