Más de 70 litros por metro cuadrado fueron los que se registraron durante cuatro horas en la capital lucense. La borrasca Olivier sorprendió a los lucenses el pasado viernes 11 de abril cuando en apenas veinte minutos la ciudad se convirtió en un caos: alcantarillas reventadas, garajes inundados, campos de fútbol convertidos en piscinas... El regidor lucense, Miguel Fernández, no esconde el ajetreo de esa tarde y quiere poner en valor la rápida respuesta que dieron los agentes implicados para restablecer la normalidad lo antes posible en la capital.