Rutilio Grande García no nació en la opulencia. Nació en El Paisnal, en 1928, bajo el cuidado de su abuela, quien le enseñó a rezar el rosario mientras limpiaban juntos el templo del pueblo. Esa sencillez marcaría su destino.
Jesuita por vocación y educador por excelencia, Rutilio no buscaba los altares, sino la dignidad de su pueblo. En Aguilares, su misión fue clara: que el campesino descubriera que es hijo de Dios.