La imagen del amor absoluto, con el que Dios ama a todos los seres humanos que ha creado, es el amor mutuo entre el hombre y la mujer. Ese amor ha sido bendecido por Dios y destinado a ser fecundo y realizarse en los hijos. Dios, que es amor, quiso crear al hombre y a la mujer y los llamó a ser partícipes de la creación en la fecundidad, cooperando de una manera única en la obra del Creador. El matrimonio formado por Pilar Fiz Sánchez y Javier Blanco González responden a nuestras preguntas acerca de cómo los esposos hemos de acoger el regalo de la fecundidad que son los hijos, como don de Dios, y participar del poder creador y de la paternidad de Dios. Les preguntamos sobre los aspectos más destacados de este tema, que ellos mismos han elaborado para el temario “Familia cristiana: Don y misión. Temas para fortalecer el hogar” elaborado por el Movimiento Familiar Cristiano. Ofrecemos, además, los habituales espacios musicales, con sus correspondientes reflexiones personales.