Queridos oyentes de Una luz en tu vida,
cuando hablamos de la paz como fruto del Espíritu Santo, es importante comenzar aclarando algo muy concreto: la paz cristiana no es la ausencia de problemas. No es que todo esté en calma, no es que todo funcione, no es que la vida nos sonría siempre.
Muchas veces pensamos: “Cuando se solucione este problema, entonces estaré en paz. Cuando pase esta etapa, cuando cambien las cosas, entonces descansaré”. Pero la experiencia nos dice que siempre aparece algo nuevo. Y si esperamos a que todo esté bien para tener paz, quizá nunca la encontremos.