Durante los primeros años de vida, el cerebro y el mundo emocional del niño son sumamente vulnerables. Las experiencias de rechazo, desconexión o desamparo percibidas en el entorno familiar primario no siempre se olvidan con el paso del tiempo; con frecuencia, se cristalizan en lo que la psicología identifica como las cinco heridas emocionales de la infancia: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición y la injusticia. Para sobrevivir al dolor de estas marcas tempranas, la mente adulta construye inconscientemente «máscaras» de protección —como el aislamiento, la dependencia afectiva, el masoquismo emocional, el control obsesivo o el perfeccionismo rígido—. Si bien estos mecanismos de defensa sirvieron como un escudo en la niñez, en la etapa adulta se convierten en prisión, saboteando las relaciones de pareja, la autoestima y la paz interior. En este episodio titulado «Las 5 heridas de la infancia», nos adentraremos en la anatomía de estos patrones afectivos. Exploraremos cómo reconocer cuál de estas heridas opera en nuestra conducta diaria, de qué manera se manifiestan sus máscaras en nuestras reacciones automáticas y cómo iniciar un camino consciente de sanación, autocompasión y repaternaje para recuperar nuestra autenticidad.