Decir que una mujer es la «Madre de Dios» (Theotokos) es asomarse a uno de los misterios más grandes y hermosos de la fe. En este episodio, titulado «María, Madre de Dios», profundizamos en la figura de aquella joven de Nazaret que, con su humilde aceptación, se convirtió en el sagrario vivo donde la eternidad se encontró con el tiempo. Analizaremos cómo este título no es solo un honor para ella, sino la mayor garantía de que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. Hoy nos acercamos a María no solo como una figura histórica, sino como la Madre que nos lleva de la mano hacia su Hijo, recordándonos que, a través de ella, la divinidad se hizo nuestra familia.