María es considerada una mujer de oración, un modelo de fe y confianza en Dios, especialmente por su «sí» en la Anunciación. Los católicos buscan imitar su ejemplo, pidiendo su intercesión y orando con ella. Ella, como madre de Jesús y madre de la Iglesia, acompaña a los creyentes en su camino de fe, orando con ellos y por ellos.