La realidad de los migrantes extracontinentales se caracteriza por la extrema vulnerabilidad y peligrosidad de sus rutas, como el Tapón del Darién, enfrentando riesgos como la selva, enfermedades y violencia. A menudo provienen de Asia y África, buscando mejores condiciones de vida, pero se encuentran con un limbo legal y humanitario en su difícil tránsito por América.