La espiritualidad de la Acción de Gracias tiene sus raíces más profundas en la misma tradición bíblica,
donde el pueblo de Israel aprendió a reconocer la acción de Dios en su historia, alabándolo tanto en los momentos
de abundancia como en las pruebas. Esta actitud alcanza su máxima expresión en la vida de Jesucristo, quien
constantemente daba gracias al Padre, enseñando que el corazón agradecido es un corazón que confía..