Cuando no tenemos certeza en nuestra mente, la fe parece hacernos tambalear, sin embargo, debemos saber que usualmente, hay muy pocas cosas que nos puedan dar el 100% de certezas en nuestra vida. No necesitamos solamente certezas en la mente, necesitamos confianza en el corazón. Encargarme del hoy sabiendo que Dio se encargará del mañana.