El fin de semana pasado hice un viaje a Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de Familias: estoy seguro de que lo visteis en la televisión. Mi presencia quería ante todo confirmar a las familias cristianas en su vocación y misión. Las miles de familias —esposos, abuelos, hijos— reunidas en Dublín, con toda la variedad de sus idiomas, culturas y experiencias, han sido un signo elocuente de la belleza del sueño de Dios para toda la familia humana. Y lo sabemos: el sueño de Dios es la unidad, la armonía y la paz, en las familias y en el mundo, fruto de la fidelidad, del perdón y de la reconciliación que Él nos ha dado en Cristo.. (Catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 29 de agoto de 2018)