Hoy continuamos analizando todo lo que conlleva el «No levantar falsos testimonios ni mentir.» La maledicencia y calumnia destruyen la reputación y el honor del prójimo. Si hablamos mal de alguien, aunque sea cierto, no tenemos el derecho de manchar la reputación. Cuando calumniamos a alguien, estamos atribuyendo a una persona un hecho que es falso y esto también daña su reputación.