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Por EMILY VELÁSQUEZ EL NUEVO SOL
En este episodio, conversé con mi mamá, Sandra Velásquez, sobre su niñez. Ella nos describe cómo era vivir en una pequeña ciudad de Guatemala llamada Zacapa. Al centrarnos en cómo fue su educación, observamos cuán diferente resultó ser su experiencia escolar en comparación con la de las personas que vivían en ciudades más grandes o en países más prósperos.
Nacida en Zacapa, Sandra no tenía muchas opciones ni oportunidades en lo que respecta a la educación. En su pequeño pueblo había una sola escuela y en ella un único maestro impartía clases a varios grados simultáneamente. Sin embargo, la escuela solo ofrecía enseñanza hasta el último año de primaria. Esto significaba que los estudiantes debían optar por empezar a trabajar o bien mudarse para continuar sus estudios. Mi madre eligió mudarse.
Era habitual que los estudiantes se trasladaran a ciudades más grandes para asistir a la escuela. Había personas que disponían de viviendas y alquilaban habitaciones específicamente a estudiantes. Sandra se mudó a la ciudad de Chiquimula, donde residía su tía, para cursar la secundaria.
El funcionamiento del sistema escolar en Guatemala difiere considerablemente del de los Estados Unidos de América. Mientras que aquí los estudiantes eligen la carrera que cursarán en la universidad, en Guatemala esa elección se realiza durante el bachillerato. Mi madre dedicó sus años de bachillerato a formarse para convertirse en maestra. Aquello representó una especie de cierre de ciclo, dado que su propia experiencia escolar durante su infancia no había sido precisamente la mejor.
La resiliencia de mi madre es un valor que llevo conmigo a todas partes. Su determinación por obtener una educación es lo que me impulsa a mí a completar la mía. Es este un sentimiento que muchos hijos de padres inmigrantes conocen a la perfección.
Por LEONARDO TABÁREZ EL NUEVO SOL
Miriam habla de la rutina de su niñez, los juegos a los que le gustaba jugar y la música que escuchaba.
Por ALAN LEYVA EL NUEVO SOL
Mi madre, Consuelo, comparte en este episodio la historia de su infancia en México y su viaje en busca de una vida mejor y nuevas oportunidades. Más de 2,6 millones de inmigrantes autorizados llegaron a Estados Unidos en el año fiscal 2022 y más de 3 millones en total llegaron en 2023, según los datos. Pero creo que la historia de mi madre es única, ya que conoció a nuevas personas con las que todavía mantiene contacto. Espero que disfruten de este episodio tanto como yo disfruté al grabarlo.
Por AMANDA CARRASCO EL NUEVO SOL
En este episodio, hablamos sobre el viaje, las motivaciones y las dificultades que enfrentó mi papá, Claudio Carrasco, cuando emigró de Chile a Estados Unidos. Migrar de un país a otro no es un proceso fácil, como sabemos, especialmente hoy en día. Es realmente instructivo escuchar esta información de mi padre, ya que él la vivió en persona. También es especial para mí escuchar lo que experimentó mi papá y entender por qué él es la persona que es hoy. También fue importante para mí escuchar sobre las dificultades que él ha pasado.
Por JABES PASCUAL EL NUEVO SOL
En este episodio, tuve el privilegio de entrevistar a mi madre, Artemia Pascual, quien habló sobre su niñez y los desafíos que tuvo que enfrentar como madre, hija y esposa. Mi madre nos relata sobre sus logros y sueños cumplidos y lo que le queda por cumplir.
Mi mamá nació en el estado de Oaxaca, en el sur de México, lugar lleno de historia y cultura. Oaxaca es un estado de sitios históricos como Monte Albán, el árbol del Tule y lugares bellos como Hierve Agua y no olvidar las playas de Huatulco.
Fuera de registro, mi mamá me cuenta que el estado de Oaxaca es un lugar lleno de cultura que tiene una sorprendente diversidad de culturas indígenas. Me comenta que la gastronomía oaxaqueña es lo máximo: se recuerdan los tamales de mole negro, las tlayudas con quesillo y con cecina. Cuenta que la comida es muy rica y es la mejor comida de la región del país
Los recuerdos de mi mamá están llenos de felicidad, aunque su infancia fue difícil porque tuvo que trabajar a una temprana edad. No olvida esos momentos lindos que pasó en su infancia, como los festivales, las bodas y la compañía de su familia.
Mi madre era una de cinco hermanos y nos relata sobre sus logros y sueños cumplidos y lo que le queda por cumplir.
Uno de sus deseos más grandes es viajar por el mundo y conocer culturas diferentes. Uno de sus lugares favoritos sería ir a Francia. Otro de los destinos que le gustaría conocer es la isla de Hawái por lo espectacular que es. Y por fin recorrer todo el país de Estados Unidos.
Comenta lo difícil que fue inmigrar a un país lejano para llegar a cumplir sus sueños de tener una mejor vida para ella y su familia en Estados Unidos.
Fuera de registro, me comentó el momento más difícil de su vida cuando perdió a su mamá en el 2016. Mi abuela fue una mujer muy sabia. Una anécdota que cuenta mi mamá de mi abuela fue que no sabía leer, pero sí sabía memorizar versículos de la Biblia.
Nos cuenta que su deseo más grande en la vida es que sus hijos respeten a todos por igual y que sean buenas personas ejemplares y buenos ciudadanos.
El orgullo de ella sería convertirse en abuela y cuidar de sus nietos y ejercer su pasatiempo favorito, la jardinería, en su casa y cuidar de sus mascotas. Nos relata más en este episodio.
Por JOSHUA GONZÁLEZEL NUEVO SOL
En este episodio, hablo con mi mamá, Indira Ortiz, sobre su crianza y sobre cómo fue crecer en un hogar con padres inmigrantes de México. Ella creció como mexicoamericana de primera generación junto con sus dos hermanas.
Es originaria del sur de California y ha vivido toda su vida en el condado de Los Ángeles. En la entrevista, habla sobre la comunidad en la que creció y cómo fue navegando distintos cambios a lo largo de su vida, incluyendo el proceso de ingresar y estudiar en la universidad.
Comenta que el tema de la universidad no estaba muy presente durante su crianza en las escuelas a las que asistió. Aun así, logró obtener varios títulos universitarios a lo largo de su trayectoria académica y ahora trabaja para el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
Por GABBY FLORES-WALL EL NUEVO SOL
En este episodio hablé con mi mamá, Gabriela Ortiz. Ella cuenta la historia de sus aventuras en su niñez en Puebla, México. Acompañada de sus hermanos y su hermana, narra que se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar en el campo.
A mi mamá siempre le ha gustado contarnos sus historias de Puebla. Historias de volcanes, animales, bonitos y peligrosos, y de cuevas que muchos quizá no conocían.
Ella cuenta su amor por la lluvia porque todo el cerro se ponía verde. También me habló sobre su miedo a las víboras conocidas como chirrioneras. Ella me explica que a mi abuela le decían que se cuidara de las chirrioneras porque las chirrioneras son unas víboras que te pegan.
Mi mamá nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. “Como éramos muchos, pues, no alcanzaba mi papá para tanto para mandarnos a la escuela”, me platica. “Y unos tenían y otros no. Y yo fui una de ellas, que casi no iba a la escuela por ir a trabajar en el campo porque en aquel tiempo uno tenía que ir a trabajar desde chiquillos”.
Gabriela siempre ha tenido ese deseo de regresar a Puebla. Su sueño es regresar a ver los cerros que la miraron crecer desde su niñez. Después de salir de Puebla, ella trabajó en varios lugares en el D.F. y Tijuana.
“Muy bonito el campo donde yo nací”, me explica. “Y quiero regresar otra vez.” Quizás un día, si regresara, yo estaría también con ella explorando Puebla.
Por GABBY FLORES-WALL EL NUEVO SOL
En este episodio hablé con mi mamá, Gabriela Ortiz. Ella cuenta la historia de sus aventuras en su niñez en Puebla, México. Acompañada de sus hermanos y su hermana, narra que se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar en el campo.
A mi mamá siempre le ha gustado contarnos sus historias de Puebla. Historias de volcanes, animales, bonitos y peligrosos, y de cuevas que muchos quizá no conocían.
Ella cuenta su amor por la lluvia porque todo el cerro se ponía verde. También me habló sobre su miedo a las víboras conocidas como chirrioneras. Ella me explica que a mi abuela le decían que se cuidara de las chirrioneras porque las chirrioneras son unas víboras que te pegan.
Mi mamá nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. “Como éramos muchos, pues, no alcanzaba mi papá para tanto para mandarnos a la escuela”, me platica. “Y unos tenían y otros no. Y yo fui una de ellas, que casi no iba a la escuela por ir a trabajar en el campo porque en aquel tiempo uno tenía que ir a trabajar desde chiquillos”.
Gabriela siempre ha tenido ese deseo de regresar a Puebla. Su sueño es regresar a ver los cerros que la miraron crecer desde su niñez. Después de salir de Puebla, ella trabajó en varios lugares en el D.F. y Tijuana.
“Muy bonito el campo donde yo nací”, me explica. “Y quiero regresar otra vez.” Quizás un día, si regresara, yo estaría también con ella explorando Puebla.
Por GABBY FLORES-WALL EL NUEVO SOL
En este episodio hablé con mi mamá, Gabriela Ortiz. Ella cuenta la historia de sus aventuras en su niñez en Puebla, México. Acompañada de sus hermanos y su hermana, narra que se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar en el campo.
A mi mamá siempre le ha gustado contarnos sus historias de Puebla. Historias de volcanes, animales, bonitos y peligrosos, y de cuevas que muchos quizá no conocían.
Ella cuenta su amor por la lluvia porque todo el cerro se ponía verde. También me habló sobre su miedo a las víboras conocidas como chirrioneras. Ella me explica que a mi abuela le decían que se cuidara de las chirrioneras porque las chirrioneras son unas víboras que te pegan.
Mi mamá nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. “Como éramos muchos, pues, no alcanzaba mi papá para tanto para mandarnos a la escuela”, me platica. “Y unos tenían y otros no. Y yo fui una de ellas, que casi no iba a la escuela por ir a trabajar en el campo porque en aquel tiempo uno tenía que ir a trabajar desde chiquillos”.
Gabriela siempre ha tenido ese deseo de regresar a Puebla. Su sueño es regresar a ver los cerros que la miraron crecer desde su niñez. Después de salir de Puebla, ella trabajó en varios lugares en el D.F. y Tijuana.
“Muy bonito el campo donde yo nací”, me explica. “Y quiero regresar otra vez.” Quizás un día, si regresara, yo estaría también con ella explorando Puebla.
Por GABBY FLORES-WALL EL NUEVO SOL
En este episodio hablé con mi mamá, Gabriela Ortiz. Ella cuenta la historia de sus aventuras en su niñez en Puebla, México. Acompañada de sus hermanos y su hermana, narra que se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar en el campo.
A mi mamá siempre le ha gustado contarnos sus historias de Puebla. Historias de volcanes, animales, bonitos y peligrosos, y de cuevas que muchos quizá no conocían.
Ella cuenta su amor por la lluvia porque todo el cerro se ponía verde. También me habló sobre su miedo a las víboras conocidas como chirrioneras. Ella me explica que a mi abuela le decían que se cuidara de las chirrioneras porque las chirrioneras son unas víboras que te pegan.
Mi mamá nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. “Como éramos muchos, pues, no alcanzaba mi papá para tanto para mandarnos a la escuela”, me platica. “Y unos tenían y otros no. Y yo fui una de ellas, que casi no iba a la escuela por ir a trabajar en el campo porque en aquel tiempo uno tenía que ir a trabajar desde chiquillos”.
Gabriela siempre ha tenido ese deseo de regresar a Puebla. Su sueño es regresar a ver los cerros que la miraron crecer desde su niñez. Después de salir de Puebla, ella trabajó en varios lugares en el D.F. y Tijuana.
“Muy bonito el campo donde yo nací”, me explica. “Y quiero regresar otra vez.” Quizás un día, si regresara, yo estaría también con ella explorando Puebla.
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