Mientras Quito permanece bajo toque de queda y las calles se vacían cada noche, miles de habitantes de calle enfrentan una realidad distinta: sobrevivir al frío, al hambre y al miedo de ser detenidos por no tener un hogar donde refugiarse.
Este episodio recorre la vida de quienes habitan el “Quito invisible”, una población marcada por la exclusión, las adicciones y la pobreza, pero que también encuentra apoyo en los albergues y programas sociales del Patronato Municipal San José, en medio de una crisis que pone a prueba la solidaridad y la protección social en la capital.