Después de las fiestas nos cuesta coger el ritmo de la buena alimentación, máxime en estas semana tan complejas de datos de altos contagios, vacunas etc
Entre la alimentación y las emociones existe un complejo vinculo, con frecuencia se denomina al intestino como el segundo cerebro, pues lo que comemos puede tener su causa en las emociones y a la inversa, nuestra dieta puede condicionar nuestro estado anímico y emocional.