El afán del gobierno en convertir a Bolivia en el centro energético de Sudamérica lo ha llevado, entre otras acciones, a planificar la construcción de proyectos hidroeléctricos en diferentes puntos del país, como la Amazonía, situación cuestionada por ambientalistas y pueblos indígenas, pues proyectos como El Bala, se construirían en áreas protegidas.