La organización de la vida laboral, estudiantil y social en nuestro medio determina que tengamos horarios para cenar y dormir bastante más tardíos que en otros países y ello perjudica tanto nuestra salud como nuestro desempeño o rendimiento diurno. Por otra parte, el horario de ingreso matutino a fábricas, empresas y a centros educativos suele ser temprano. Por ello, muchos uruguayos conviven con un déficit crónico de sueño que, a largo plazo, les pasará factura.