Desde 1896 el cinematógrafo estaba presente en la vida cotidiana, de ahí su evolución fue ininterrumpida, las producciones mexicanas fueron un éxito. En 1812 Félix María Calleja fue honrado con varias funciones teatrales después de haber derrotado a los insurgentes en las batallas de Aculco y del Puente de Calderón en el Coliseo.