El 22 de mayo de 1960, once minutos despueŐĀs de las 15:00 hrs., se desatoŐĀ el terremoto maŐĀs grande registrado en la historia del mundo: el Terremoto de Valdivia. Con epicentro en TraigueŐĀn, sus consecuencias fueron devastadoras para el Sur de Chile.
De alcance planetario, este evento concentroŐĀ la atencioŐĀn mundial por el nivel de destruccioŐĀn que ocasionoŐĀ la energiŐĀa liberada. En Valdivia, ciudad que se transformariŐĀa en el siŐĀmbolo del cataclismo, entre el ochenta y el noventa por ciento de las construcciones fueron destruidas o quedaron inhabitables. Valdivia, construida desde los tiempos de la Conquista sobre rellenos de humedales, cambioŐĀ su topografiŐĀa para siempre debido al movimiento teluŐĀrico.
AdemaŐĀs de la destruccioŐĀn en Valdivia, las consecuencias del maremoto que se produjo con posterioridad en las costas de la RegioŐĀn, trajeron auŐĀn maŐĀs devastacioŐĀn. Aldeas de pescadores fueron literalmente borradas por completo y, en el caso de Corral, puerto fluvial situado cerca de la desembocadura del riŐĀo Calle-Calle, las escenas descritas por sobrevivientes fueron sobrecogedoras: un tren de olas arrancoŐĀ casas de cuajo llevaŐĀndoselas mar adentro con personas suplicando por ayuda desde las ventanas de los segundos pisos; embarcaciones de gran calado fueron arrastradas kiloŐĀmetros riŐĀo arriba hasta quedar sumergidas‚Ķ una pesadilla.
DespueŐĀs del terremoto y maremoto, cerca de 100 kiloŐĀmetros desde Valdivia hacia la cordillera, una tercera amenaza comenzaba a fraguarse.
Producto del terremoto, tres bloqueos se habiŐĀan producido en la desembocadura del lago RinŐÉihue. Los desplazamientos de tierra, rocas, barro y vegetacioŐĀn obstruyeron el nacimiento del RiŐĀo San Pedro en tres lugares, impidiendo por completo el desaguŐąe natural del lago. El primero de estos bloqueos teniŐĀa una altura de 17 metros. Separado por 300 metros, el segundo bloqueo alcanzaba una altura de 18 metros y, 400 metros maŐĀs abajo, el tercer bloqueo alcanzaba los 24 metros de altura y cubriŐĀa un aŐĀrea de maŐĀs de cuatro kiloŐĀmetros cuadrados.
Estos tres bloqueos, conocidos como ‚Äútacos‚ÄĚ, planteaban el siguiente riesgo. Se calculaba que cuando el nivel del agua que se acumulaba en el lago RinŐÉihue alcanzara la altura maŐĀxima del tercer ‚Äútaco‚ÄĚ, la presioŐĀn reventariŐĀa la resistencia del terreno y se desatariŐĀa un aluvioŐĀn de agua, barro y rocas de proporciones gigantescas que descenderiŐĀa por la cuenca fluvial que comprende al RiŐĀo San Pedro y su continuacioŐĀn, el RiŐĀo Calle-Calle, devastando un aŐĀrea geograŐĀfica de 100.000 habitantes.
La situacioŐĀn era criŐĀtica. Y asiŐĀ fue evaluada por ingenieros de ENDESA, empresa estatal que antes del terremoto estaba realizando una masiva campanŐÉa de desarrollo de infraestructura para conseguir la electrificacioŐĀn del paiŐĀs. Los primeros en llegar al lugar de los ‚Äútacos‚ÄĚ fue personal de dicha empresa que estaba construyendo una Central HidroeleŐĀctrica en Pullinque, decenas de kiloŐĀmetros al Este del Lago RinŐÉihue. Las alarmas se activaron y raŐĀpidamente se dispuso un plan de accioŐĀn.
Sab√≠an lo que vendr√≠a porque ya hab√≠a ocurrido un hecho de similares caracter√≠sticas hac√≠a casi 400 a√Īos, y quien lo hab√≠a relatado era el cronista espanŐÉol MarinŐÉo de Lobeira que da cuenta de un hecho similar ocurrido con posterioridad al gran terremoto de 1575, exactamente en el mismo lugar. Su relato contaba que tres meses despueŐĀs de aquel terremoto, un aluvioŐĀn descendioŐĀ por la cuenca del RiŐĀo San Pedro despueŐĀs de reventar un bloqueo en la desembocadura del Lago RinŐÉihue producido por desplazamiento de terreno. La historia se podr√≠a repetir‚Ķ
El Lago RinŐÉihue es el uŐĀltimo de siete lagos interconectados que descienden desde la cordillera. El flujo de agua de los deshielos termina invariablemente en el Lago RinŐÉihue para seguir su curso por el RiŐĀo San Pedro y luego por el RiŐĀo Calle- Calle hasta desembocar en el mar.
Para prevenir la tercera cataŐĀstrofe que asolariŐĀa la regioŐĀn, los ingenieros de ENDESA dispusieron un plan que consistioŐĀ en construir un canal para provocar el desaguŐąe controlado del agua que se acumulaba a razoŐĀn de millones de litros por minuto.
Cientos de obreros y voluntarios concurrieron al lugar. Bajo la conduccioŐĀn de RauŐĀl SaŐĀez, el entonces Gerente General de ENDESA, y decenas de ingenieros de todas las especialidades, junyo a obreros y voluntarios conocidos como ‚Äúlos paleros‚ÄĚ, trabajaron incansablemente en medio de las maŐĀs adversas condiciones climaŐĀticas, topograŐĀficas y logiŐĀsticas. La razoŐĀn de su apodo es que, debido a la constante lluvia, el terreno se ablandoŐĀ y no pudo abrirse el canal con maquinaria ya que se enterraba en el barro. La parte maŐĀs extensa y difiŐĀcil del canal fue abierta a pala.
Esta tarea titaŐĀnica quedoŐĀ registrada en un documental hoy, de car√°cter patrimonial, realizado por Leopoldo Castedo, destacado historiador chileno-espanŐÉol, que siguioŐĀ diŐĀa a diŐĀa las labores y detalloŐĀ los esfuerzos casi sobrehumanos que se hicieron con el propoŐĀsito de salvar vidas.
Sesenta y cinco diŐĀas despueŐĀs del terremoto, lograron su cometido. Debido al desaguŐąe, el nivel del RiŐĀo San Pedro subioŐĀ de forma controlada y paulatina. Si bien, algunas casas fueron afectadas en Los Lagos, Antilhue, Huellelhue y Valdivia, la potencial destruccioŐĀn fue evitada y los riŐĀos San Pedro y Calle-Calle retomaron su nivel normal al cabo de un par de semanas.
Los hermanos Rodolfo y Malcolm Leiva decidieron contar esta historia en formato de novela gr√°fica, junto al arte del ilustrador Lucho Inzunza, el layout de IŐĀtalo Ahumada y el rotulado de CristiaŐĀn Docolomansky. : ‚ÄúNadie MaŐĀs Tiene Que Morir. La Epopeya del RinŐÉihue‚ÄĚ, para conmemorar los 60 anŐÉos de este evento en el a√Īo 2020. MaŐĀs allaŐĀ de los hechos histoŐĀricos, ‚Äúlo que quisimos poner en relieve fue la respuesta comunitaria a las consecuencias del terremoto, realzando con ello los valores culturales de colaboracioŐĀn, sacrificio y solidaridad que emergen cada vez que debemos enfrentar alguŐĀn desastre socio-natural‚ÄĚ, cuentan los autores.
La novela graŐĀfica no es solo un homenaje a las personas que enfrentaron la crisis en la desembocadura del Lago RinŐÉihue sino tambieŐĀn a enfermeras, personal de salud, bomberos, estudiantes y otros miembros de la sociedad civil que organizaron la atencioŐĀn de los enfermos, heridos y damnificados en Valdivia, dando con ello testimonio de una historia que evoca los valores fundamentales de una sociedad.