La primavera lluviosa de este año ha favorecido un crecimiento inusual de vegetación en los montes de Aragón, lo que, paradójicamente, incrementa el riesgo de incendios forestales. Según Juan de la Riva, investigador del Grupo Geoforest (que estudian procesos geoambientales en espacios forestales) de la Universidad de Zaragoza, la humedad acumulada en el suelo tras las lluvias de marzo y abril ayudó a frenar inicialmente la propagación del fuego.