Hoy comienza una sección dedicada a los libros gracias a Ana Martínez García, " Lecturas del Gato Murr".
Gracias a ella esta mañana nos hemos podido ir hasta Cranford de Elizabeth Gaskell.
Es una novela de corte costumbrista. La escritora inglesa lo escribió entre 1851 y 1853 y es una de sus obras más conocidas y apreciadas. De hecho muy admirada por Dickens, entre otros escritores. Elizabeth Gaskell comenzó a escribir para aliviar la depresión que le produjo la muerte de un hijo y transformó su dolor en ofrenda inestimable para tantísimos lectores.
Cranford está inspirado en un pequeño pueblo donde la propia autora pasó su infancia. Habitado en su mayor parte por mujeres, está representado principalmente por un peculiar grupo de ellas pertenecientes a la alta sociedad y solteronas, la mayoría, que con sus excentricidades y costumbres ancestrales marcan el comportamiento social y privado y nos muestran un mundo que la revolución industrial iba a modificar de forma sustancial. Claro está, hago un inciso, que este epíteto de "solteronas", hoy desfasado y que nos parece despectivo hay que entenderlo en el contexto de la novela. En este encantador pueblecito conoceremos a Deborah Jenkins que no soporta que el capitán Brown, recién llegado con sus hijas, tenga el imperdonable mal gusto de confesar que es pobre, pero menos aún le perdona que prefiera a Dickens antes que a su admiradísimo doctor Johnson. Ni ella ni
el resto de mujeres tampoco perdonan al doctor Hoggins, muy estimado como médico, pero que comete terribles actos faltos de decoro, como cruzar las piernas cuando está sentado ante ellas. Y son mujeres que antes se dejarían cortar un brazo que dar una receta, llegándolas a incluir en su testamento, como así hará la señora Forrester, faltaría más, con su budín de gelatina. Pero si hay un personaje entrañable, tierno y de una bondad y dignidad que nos conquista de inmediato, es la hermana de Deborah, Matty. Ella es la columna vertebral en torno a la cual se organiza toda la novela y el capítulo dedicado al amor que dejó pasar en su juventud es de los más bonitos. Vicisitudes del día a día, recuerdos del pasado, dificultades económicas y la recompensa de la bondad vamos a encontrar en esta novela. Muy buena ambientación y unos personajes que nos resultan divertidos y simpáticos y a los que despedimos con pena al terminar la lectura.