Finalizamos la programación dedicada al 8M con Toñi Martínez y su sección `Reflexiones de una trabajadora social´con “Aún puedes quererte un poco más”
“Aún puedes quererte un poco más”
El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Se recuerda la inmensa lucha por la consecución de la igualdad entre la mujer y el hombre, así como el rechazo a toda forma de cosificación.
La imagen corporal ha tenido un gran peso en las mujeres desde hace muchos años. Ahora creemos que somos más libres que nunca, que hemos avanzando mucho, pero hay cadenas que son invisibles y en algunos aspectos hemos retrocedido. Uno de ellos, sin duda, sería en la aceptación de uno mismo. Hay estudios que señalan que tres de cada cuatro niñas y adolescentes odian su cuerpo por la influencia de las redes sociales. No tengo duda que afecta también a mujeres adultas.
El temprano y fácil acceso a las redes sociales, en las que tristemente se da una importancia exagerada a la imagen corporal, una imagen irreal, ficticia e inalcanzable, pues depende de filtros, poses, luces, privaciones, cirugía estética, retoques fotográficos…
Ahora el alcance es mayor, por eso es más peligroso, pero el mensaje sigue siendo el mismo: la mujer tiene que ser perfecta y acercarse a los cánones de belleza imperantes de la época.
La influencia de la publicidad y los medios de comunicación es innegable. Queda muy bien la idea que venden de invertir en el cuerpo y pintarla como un acto empoderante y de liberación. La aceptación de nuestra imagen corporal no interesa, no vende, no trae negocio, ni cosifica a la mujer.
El capitalismo y el patriarcado provocan una obsesión por alcanzar esa imagen deseada, asociando esa imagen idealizada a la autoestima. El objetivo es que se consuman productos y servicios. Todo esto genera una serie de complejos con nuestros cuerpos, que hace que nunca nos terminemos de ver cómodas con ellos o que nos pasemos la vida haciendo sacrificios. A veces, además de convertirse en una esclavitud, puede llegar a ser un problema de salud. Es un verdadero peligro que la imagen sustituya al pensamiento.
Creemos que nos queremos, o eso nos han hecho creer, pero seguro que muchas de nosotras aún podemos querernos y aceptarnos mucho más.