¿Se necesitan leyes para que los hombres hagamos lo que nos corresponde?
Durante mucho tiempo pensamos que la ley solo estaba para castigar delitos o poner límites.
Pero cuando se han tenido que crear leyes para nombrar la violencia, para exigir responsabilidad y para proteger derechos, también aparece una pregunta incómoda: ¿Por qué ha hecho falta volver obligatorio lo que tendría que ser un mínimo ético?
¿Estamos cambiando por convicción… o solo por obligación?